CAMBRIDGE – En agosto de 1914, los europeos no valoraban demasiado el siglo de paz que había seguido a la derrota de Napoleón en Waterloo. Como relató la historiadora Barbara W. Tuchman en su libro de 1962 Los cañones de agosto, el sentimiento público en Berlín, París, Londres y Viena se vio arrasado por una ola de euforia colectiva: una excitación febril por los beneficios esperados de una guerra mundial rápida y decisiva. El resultado fueron cuatro años de miseria y devastación.
CAMBRIDGE – En agosto de 1914, los europeos no valoraban demasiado el siglo de paz que había seguido a la derrota de Napoleón en Waterloo. Como relató la historiadora Barbara W. Tuchman en su libro de 1962 Los cañones de agosto, el sentimiento público en Berlín, París, Londres y Viena se vio arrasado por una ola de euforia colectiva: una excitación febril por los beneficios esperados de una guerra mundial rápida y decisiva. El resultado fueron cuatro años de miseria y devastación.