BERLÍN – Uno de los pilares del control de las armas nucleares pasó a ser historia el 2 de febrero, cuando expiró el plazo de 60 días que Estados Unidos le había dado a Rusia para salvar el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF por su sigla en inglés) de 1987. Rusia alegremente dejó pasar el plazo. Pero también lo hizo la Unión Europea, a instancias de Alemania. Europa hoy está entrando en un período potencialmente peligroso y debe jugar un rol mucho más activo en el debate sobre las armas nucleares.
BERLÍN – Uno de los pilares del control de las armas nucleares pasó a ser historia el 2 de febrero, cuando expiró el plazo de 60 días que Estados Unidos le había dado a Rusia para salvar el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF por su sigla en inglés) de 1987. Rusia alegremente dejó pasar el plazo. Pero también lo hizo la Unión Europea, a instancias de Alemania. Europa hoy está entrando en un período potencialmente peligroso y debe jugar un rol mucho más activo en el debate sobre las armas nucleares.